Teatro en el Biobío

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Tantos años de reveses y pesares parecían haber llegado a su fin cuando se cortó la cinta de nuestro emblemático edificio teatral que brilla en las noches con sus luces de colores a orillas del otrora potente río. Ahora hay un lugar de lujo, mas no espectadores.

Agonía es lo que las artes escénicas en nuestro país sufren. Rodeados por un aura de indiferencia e incertidumbre y que no es la excepción en el gran Concepción. Es principalmente el Teatro quién padece este malestar en silencio, inquieto,  como cuando el amor de nuestras vidas se marcha, observa una audiencia que se aleja.

El teatro en la octava región se remonta como edificación a 1882 llamado “Galán”, el cual luego del terremoto de 1885, se volvió a poner de pie llamado “Teatro de Concepción”, que en 1928 pasó a manos de la Universidad de Concepción. Posteriormente, las personas abrazaron las butacas como gran necesidad sin serlo -como el apego de los amantes-  penquistas visitaron durante los años ‘20 el Exteatro Rialto, en los ‘30 salas Ideal, Roxy y en los ’40 el “central”, actual Teatro UDEC frente a la plaza de la Independencia en calle Ohiggins.

En 2018, gracias a fondos del Gobierno Regional y Nacional en plena Riviera del río, se inauguró el Teatro Biobío, pero ni el mejor ambiente puede brindar una oportunidad para la reconciliación de algún proyecto dentro de sus dependencias. Los artistas deben ser pacientes y dedicarse a planear nuevas rutinas de seducción para otros espectadores. En su interior, se pueden ver obras, conciertos, conferencias y con todo ese panorama, la llama de la pasión para con el plató, casi se extingue, desde mucho antes de la pandemia.

Nadie se esperaba que este 2020 llegará un malhechor llamado Covid-19 al mundo, por ello, en todo Chile, se decidió trasladar las salas de teatro al sillón de nuestras casas gracias al streaming, sin embargo, es deber de todos proteger este lazo cuerpo a cuerpo. La zona ofrece gran variedad de grupos dedicados a las tablas como: La otra zapatilla, Teatro Ucsc, Teatro la Concepción, el conglomerado de  36 compañías llamado Teatro y Memoria de Concepción, y entre tantos otros que podemos apreciar vía redes sociales, como si mirásemos las noticias. 

Noticias donde nuestros gobernantes del momento son indiferentes a esta importante relación amorosa que parece agonizar, el afecto por el arte mismo se ahoga, tras dichos de la propia ministra de cultura que parecen ignorar estos antecedentes, declarando el 4 de noviembre 2020 que “Un peso que se coloque en cultura es porque se deja de colocar en otro programa o necesidad de los ciudadanos”, aumentado que los gremios teatrales se aíslen de sus butacas con manifestaciones sociales, más que exponer sus talentosos guiones y repartos.

Se entregan al quiebre absoluto para con sus públicos, que no distinguen la necesidad de este trabajo sobre los escenarios, como un amor verdadero que debiese durar hasta la muerte.